miércoles, 10 de enero de 2018

Atrapada en otras redes









Le gustaba trepar con calma. Casi se diría que disfrutaba midiendo palmo a palmo cada centímetro de pared. El vértice del techo era el espacio ideal para tejer su telaraña. Pero unos ojos escudriñaban su deambular y oscilaban entre su renegrido andar y un zapato puntiagudo que descansaba en en el suelo...
Cuando llegó a la meta, sintió un fuerte zumbido y la distracción la tiró sobre la baldosa.
El zapato, en brusca caída siguió su periplo, cayó encima y la aplastó.
El destino había tejido una red diferente.

1er Premio en el III Concurso “Al calor de la risa” de Letras como Espada, Toledo, enero de 2018.-

domingo, 24 de diciembre de 2017

Cuarenta y cuatro


La próxima sería una Navidad diferente.
Como lo venía haciendo desde los últimos quince días, se levantó ni bien apuntó el alba, se calzó sus sandalias, subió a la motocicleta y partió al puerto.
A lo lejos, se divisaba la silueta del barco inglés, otrora en ese mismo mar librando una guerra, ahora colaborando en el rescate.
A mediodía, el vocero naval descartó encontrarlos con vida.
Sí, esta sería una Navidad diferente, ella llorando en la orilla del mar, él, junto a cuarenta y tres compañeros, desaparecido en sus profundidades.


10 comentarios

  1. 1. Laura dice:
    Hola Galia.
    Yo también pensé en escribir sobre los cuarenta y cuatro submarinistas, pero preferí dejarlo.
    Con respecto a lo formal, utilizaría un un punto y un punto y coma en la última oración: Sí, esta sería una Navidad diferente. Ella, llorando en la orilla del mar; él, junto a cuarenta y tres compañeros, desaparecido en sus profundidades.
    Felicitaciones.
    Felices fiestas y exitoso 2018.
    Escrito el 18 diciembre 2017 a las 10:40
  2.  Carmen Ramacciotti dice:
    Hola Galia. Un texto muy emotivo. Ella,representa a todos los argentinos que esta Navidad, acompañaremos con nuestros rezos a las 44 familias de los submarinistas.
    Me gustó tu texto.
    Felices fiestas.
    Escrito el 18 diciembre 2017 a las 13:41
  3. 3. Clau dice:
    Hola, un relato triste que es una muestra de esa realidad argentina, con respecto a lo formal coincido con Laura con respecto al uso de punto, punto y coma
    Felices fiestas
    Escrito el 18 diciembre 2017 a las 16:18
  4. Blue Flamingo dice:
    Muy buenas, Galia:
    Tal y como se ha comentado (buen aporte, Laura), estoy de acuerdo con el uso de los punto y coma. Además, no entiendo muy bien eso de “le levantó ni bien apuntó el alba”. Quizás es una expresión que yo desconozco…
    El resto muy bien. Me ha gustado. Muy buen tema y microrrelato.
    ¡Un saludo!
    Microrrelato 53. Nómada Azul.
    Escrito el 18 diciembre 2017 a las 20:08
  5.  Roster dice:
    Una muy diferente Navidad, presentas a la protagonista en la espera y nos trasmites su angustia.Sencillo pero dificil, me ha gustado.
    Por criticar un poco cambiaría “partió al puerto” por ” fue al puerto”. Lo de “partió” chirría un poco”
    ¡Feliz año!
    Escrito el 18 diciembre 2017 a las 22:07
  6.  Héctor Romero dice:
    Me gusta cuando se aprovecha un espacio como este para honrar u homenajear. No insistiré en observaciones que ya te han apuntado. Me ha gustado mucho.Galia te deseo desde ya Feliz Navidad. Vecino 182
    Escrito el 19 diciembre 2017 a las 01:47
  7.  Ezequiel dice:
    Galia,hermoso.
    Debido a que soy Argentino me costo leerlo completo sin que me caiga una lagrima y se me hace imposible buscarle un defecto.Saludos y que tengas una hermosa navidad.
    Escrito el 19 diciembre 2017 a las 03:21
  8.  Maureen dice:
    Hola, Galia.
    Me ha gustado mucho tu historia. Es muy triste, y más al estar basada en un hecho real.
    Creo que has reflejado muy bien la espera de la mujer; el cambio en su vida, casi inconsciente pero que ya se ha convertido en una rutina (ir al puerto todos los días), la concordia entre países una vez en guerra al mencionar el barco inglés. Perfecto.
    En lo formal, un par de detalles: yo quitaría la coma tras “a lo lejos”, y en la última frase usaría puntos y coma en lugar de comas: “Sí, esta sería una Navidad diferente; ella llorando en la orilla del mar; él, junto a cuarenta y tres compañeros, desaparecido en sus profundidades.”
    Has rendido un bonito homenaje a esos cuarenta y cuatro hombres, enhorabuena y gracias.
    Escrito el 19 diciembre 2017 a las 10:36
  9.  Ing.Lucas dice:
    Hola Galia.
    Sin palabras, llegaste a captar en pocas palabras algo tan triste.
    Que tengas una feliz Navidad.
    Saludos.
    Escrito el 20 diciembre 2017 a las 03:54
  10.  María Jesús dice:
    Hola: Precioso homenaje a una tragedia que ha impactado a todo el mundo. Escrito con mucha sensibilidad.
    Un saludo.
    Escrito el 21 diciembre 2017 a las 13:01

viernes, 15 de diciembre de 2017

Segundo Premio

Ediciones Mis Escritos

Juegos Florales Gran Final 2017    

Otorgamos a Clara Gonorowsky

2do Premio

 Por su obra “Inundación” Género: Narrativa

Cdad A. de Buenos Aires, 9 de Diciembre de 2017
 Claudio Bellouh Ardoy - Osvaldo J. Annichini Jurados

Cristina Beatriz Monte

Directora

 
Inundación

Miró por encima de su hombro y vio el torbellino de nubes, la visión la sobrecogió.
Se ató los cordones de las zapatillas para no perderlas y empezó a correr.
Unos pocos kilómetros la separaban de su rancho, enclavado a orillas del río; el camino escarpado hacía más difícil el trayecto. Cuando tropezó con las raíces de un arbol añoso, pensó que no podría volver a ponerse de pie pero el estruendo que provocó la caída de un rayo, la obligó a erguirse y reiniciar la loca carrera.
A lo lejos, detrás de la densa cortina de agua, visualizó su vivienda.
Llegó jadeando y con el agua a sus tobillos. Entró, se trepó a la banqueta desvencijada, buscó con nerviosismo entre los libros, los manuscritos que había logrado reunir tras pacientes años de escritura. Al lado, en un pequeño cofre, guardaba los ahorros conjugados con la paga de su oficio de lavandera y el ruido de sus tripas cuando les mezquinaba comida.
Los tomó a ambos y cuando trataba de resguardarlos, el torrente de agua tiró abajo la puerta, inundó la casucha y la lanzó al agua.
Se dejó arrastrar y sólo atinó a levantar los brazos para salvar sus tesoros.
Dos horas después, los rescatistas la encontraron enganchada en el tronco de un viejo algarrobo caído al barranco.
Uno de ellos se acercó, tomó entre sus manos el montoncito de hojas y el cofrecito. Su compañero quiso colocarle el arnés para izarla y en el momento que le ajustaba el cinturón, la sintió expirar. La miró con zozobra y le sorperndió ver la sonrisa en su rostro. Había triunfado, su obra estaba a salvo.